Dorado y plateado, dos formas de brillar
El dorado tiene un brillo cálido, terroso, casi solar. Recuerda al bronce, a la arena mojada, al final de la tarde de verano. Por eso conecta tan bien con los tonos tierra, el marrón chocolate, el beige y el blanco roto que ya sabemos que triunfan esta temporada. Es un metalizado que suaviza y da calidez a cualquier look, sin llegar a gritar.
El plateado, en cambio, es un brillo frío y limpio, más cercano al hielo o a la luna. Aporta un punto futurista y sofisticado que funciona de maravilla con el negro, el blanco puro, los grises y los azules. Si el dorado abraza, el plateado recorta y define. Ninguno es mejor que el otro, simplemente cuentan historias distintas.
