No hace falta complicarse la vida para acertar. Aquí tienes tres fórmulas que siempre funcionan y que demuestran la versatilidad de las cuñas:
Con vestidos fluidos: el clásico Si hay un dúo ganador, es este. La ligereza de los tejidos veraniegos contrasta genial con la estructura de la cuña.
Por qué funciona: La cuña aporta presencia sin romper la armonía del conjunto.
Cómo llevarlo: Vestidos midi, largos o camiseros son los mejores aliados. Si optas por tonos neutros o estampados suaves, combínalos con cuñas de piel en acabados sencillos. El resultado es femenino y extremadamente fácil de llevar.
Denim y cuña: el toque urbano El vaquero no desaparece en verano, solo se transforma. Shorts, faldas o jeans ligeros crean looks muy funcionales cuando se suman a unas sandalias de altura media.
La clave: Refleja la idea de un verano práctico. Un short vaquero con una camiseta básica gana muchísimos puntos con unas cuñas, sirviendo tanto para hacer recados como para una tarde de terrazas. Buscamos que nuestros modelos se integren en estos básicos sin obligarte a repensar todo el conjunto.
Conjuntos de lino y estética natural El lino y el algodón son los reyes de la temporada. Transmiten esa elegancia relajada que tanto buscamos cuando suben las temperaturas.
La combinación: Las cuñas en tonos tierra, cuero o beige son perfectas aquí. El objetivo es que el zapato no robe el protagonismo, sino que complete el look con coherencia. Altura, sí, pero manteniendo una estética natural.