Por qué los tacones de aguja y el césped son enemigos
La explicación es pura física, y entenderla te ahorra el mal rato. Tu peso se reparte sobre la superficie que toca el suelo: cuanto menor es esa superficie, mayor es la presión sobre cada centímetro. Un tacón de aguja concentra todos tus kilos en una punta minúscula, así que se comporta exactamente como un clavo.
Sobre un suelo blando, húmedo o irregular no hay tacón fino que aguante. Pero la solución no pasa por renunciar a la altura ni a ir estilizada. La solución es repartir el peso. Y ahí es donde entra la filosofía de Yokono.
